lunes, 19 de agosto de 2013

De pinturas y obsesiones.

Este es el útimo cuadro que he pintado. Creo que aún cambiaré algunas cosas pero ya se puede enseñar. Es difícil dar por concluída un obra sobre todo si llevas mucho tiempo con ella y si te has acostumbrado a darle  vueltas. Se convierte en una obsesión. Las obsesiones nos indican que tenemos un problema y que buscamos la solución donde no puede haberla. Por eso la única manera de zafar es darle la vuelta al cuadro (o al problema) y mirar para otro lado durante el tiempo necesario para olvidar. Sólo de esta manera se podrá abordar el problema (o el cuadro)  de forma distinta y posiblemente conveniente:





Noli  me  tangere
 

Empecé con esta pintura hace más de un año. Su historia es la siguiente. Cerca de donde vivo hay  (había) un restaurant- merendero con un bonito jardín y una pradera con juegos para los niños. Coronando la pradera un gran rosal crecía  (y sigue creciendo) asilvestrado. La primavera fué muy lluviosa y  dió ocasión a  una floración extraordinaria.  Casi todos los días pasaba por delante de la verja del merendero y lo veía cuajarse de rosas color magenta sin que pareciera agotarse nunca. Un día pasé a pedir permiso para entrar en el recinto y sacar unas fotos con la luz de la primera hora, que era la que me gustaba, y me lo dieron . El restaurante estaría cerrado pero me indicaron por donde podría pasar si me apretaba un poco. Ahora mientras escribo esto me pregunto si el amable hombre que me atendio sabría ya en aquella fecha que el sitio iba a cerrarse definitivamente no mucho tiempo despues. Yo aún lo visito de cuando en cuando y entro por el mismo hueco que me enseñaron.




foto que es un pálido reflejo


Fuera del recinto pero no muy lejos de este primer rosal crece otro, este sí completamente salvaje. De vez en cuando recibe las atenciones de los equipos de limpieza que se ocupan de la zona y que lo dejan pelado al ras; pero siempre retoña con muchísimo vigor y lanza desde las raíces sus nuevas ramas hacia lo alto y las deja caer desde dos metros formando una montaña-cascada llena de florecitas blancas tras las que  se guarecen los pájaros.



pues eso


Hacía tiempo que quería darme a mí mismo un homenaje con la pintura así que preparé dos lienzos del mayor tamaño que en mi estudio cabe manejar  y me dispuse a sacar sendos retratos de los dos rosales... pero no encontré el camino de ninguno. No durante lo que restaba de primavera, ni en  el verano completo; ni siquiera el otoño ni el invierno que vino despues.




rosal blanco de cola
 


Creo que el problema estuvo en que creía tener las ideas muy claras pero esas ideas  no  funcionaban en el lienzo. Esto ocurre muy a menudo, por lo menos a mí. Y no era capaz de buscar soluciones distintas porque estaba obsesionado. Pensaba que para ser fiel a mi idea de los rosales  tenía que mantenerme  fiel a la primera impresión. Confundí la primera impresión con lo primero que me salió. La verdad es que perseveré bastante hasta que la suerte intervino en mi ayuda y me ofreció dos buenas opciones.




rama de rosal silvestre

Para el rosal blanco utilicé el método clásico: olvidarme de él. Giré el lienzo y estuve meses sin mirarlo hasta que un día buscando algo para pintar (hasta ese punto me había olvidado) le dí la vuelta y el cuadro me vino entero y completo a la vista con todo lo que estaba mal y con lo que debía de intentar si quería ceñirme a la energía  que lo inspiró. La verdad es que me puse a pintar  un poco a lo loco porque la tarea era excesiva para lo que yo sé hacer pero la cosa funcionó y el rosal salió como un borbotón, atropellando los límites del cuadro. Tal y como tenía que ser.



rosal rojo detalle del dibujo

El rosal rojo contó con la ayuda de una buena amiga mía que también es pintora. Yo estaba obcecado en mantener el talud y el murito que  marcan el final de la pradera donde está el rosal. Quería situarlos más lejos y poner por allá unas figuritas haciendo no sé qué cosas. La idea era sugerir la convivencia de lo que ocurre y  de lo que pasa, del ritmo tan distinto  que tienen los aconteceres y en cómo podemos reparar en ello o dejarlo correr. Por eso quise poner al rosal, tan quieto él,  envuelto en su espléndido manto de flores, pasando inadvertido de los otros habitantes del cuadro... pero no del espectador. Lo que ocurrió es que no me dí cuenta de que había hecho coincidir la copa de rosal con la línea de base del talud de tal forma que uno parecía suspendido pesadamente encima del otro. Visualmente era un desastre pero para mí resultaba un problema que   no podía identificar. Como no quería renunciar al talud, en donde ocurrirían tantas cosas, no podía enfrentar el problema ni mucho menos dar la solución adecuada: derribar aquel muro. Menos mal que mi amiga pintora me lo hizo ver. Entre tanto y como hago tan a menudo cuando algo no me sale,  merodeaba en torno a la imagen tanteando tal cosa o tal otra a ver si sonaba la flauta. Es una estrategia en la que me enredo  cuando veo que el cuadro se me cae.Y a veces funciona pero sólo en apaños. Así coloqué la figura del dormido y un poco más tarde la de la mujer de pie junto a él.. Esta segunda figura iba a estar tumbada a su lado pero despierta. Sin embargo el conjunto era muy pesado y me pareció más interesante levantarla y hacer que mire al hombre.Uno no sabe si va a arrodillarse junto a él o si por el contrario está harta de su ausencia y le está echando la última mirada antes de irse. 



Retrato a lápiz de Enrique Cordovez, mi modelo para el himbre dormido


Creo que fué por aquél entonces cuando vino la Providencia a quitarme la venda: ¡Menos mal! En el momento en el que quité el talud el cuadro empezó a funcionar aunque con la inclusión de las dos figuras en primer témino la atención sobre el rosal se perdió. Las figuras antropomórficas tienen un efecto imbatible en la psique del espectador.




primer paseo con "Curra"
 

Substituí pues el talud por un prado y no me fué nada extraño plantar unos almendros en flor y un precinto de los de "no pasar" Esta imagen me resulta muy familiar y como asociación me perturba siempre que la encuentro. Es un "mírame y no me toques" Una invitación al placer y una restricción débil, estúpida, que sólo está en nuestra cabeza si decidimos hacerle caso. Entonces fué cuando decidí incluir a la niña. La quise  justo en esa edad en la que pensamos que las cosas dejarán de ser inocentes. Pero para ella aún lo son: por eso recoge la cinta sin tener ningún cargo aunque el gesto es como de quien levanta una pistola. Iba a utilizar como modelo la carita encantadora de Claudia, que está justo en ese momento.



wanted


 No se dejen engañar por su expresión: si el bebé de foca la contrariara sería capaz de destriparlo a bocados en un periquete. ¡Ah los niños! Para cuando la foto de Claudia llegó ya tenía hecha una cara que salió solita de los pinceles y me dió pena borrarla. Pero estoy seguro de que voy a pintar a Claudia en otra ocasión porque la adoro.

Por último pinté a la urraca, que es un pájaro que me entusiasma con su plumaje de arlequín y su alma de carroñero y le hice graznar el título del cuadro "Noli Me Tangere"  ¡No Me Toques!  Desde que recuerdo haber visto el cuadro del Giorgione y luego tantos otros que hay con el mismo motivo, esta es una de las historias de la Biblia y fuera de ella que más me perturba. María Magdalena llora desconsolada por Jesús, al que cree muerto y de repente le ve, le tiene ante sí y corre a abrazarle (en realidad según toda la iconografía se arrastra)  Pero Jesús levanta el brazo y le espeta "!no me toques!"  ¿Se puede ser más cruel?



del Giorgione o de Tiziano

Esta historia sólo aparece en uno de los cuatro evangelios. Esto y el hecho de encajar tan poco en el "perfil"  generoso de la imagen de Cristo me la ha hecho siempre enormemente misteriosa. De repente me dí cuenta de que en el cuadro había pintado mi propia versión. El hombre está dormido y ajeno a todo el esplendor que le rodea y la mujer no puede comprender porqué. No es la primera vez que me ocurre que en un cuadro veo o adivino interpretaciones que no estaban previstas..





Cora observa mientras pinto su retrato



 Hace años despues de haber terminado el retrato de Cora se me antojó que había pintado un retrato de la Virgen María pasmada en plena anunciación. Algúnos años más tarde pinté un cuadro del jóven trío formado por Lucía, Diego y su beba y al tenerlo enfrente se me antojó una Sagrada Familia.




Lucía, Diego y la pequeña Emilia






Solo son imaginaciones con las que espero no confundir a nadie ni menos aún molestar y si lo hago pido perdón desde el respeto de un no creyente`por los que sí que ceen. Yo no le doy importancia. Por eso mismo me pareció gracioso sin más el día que me dió por ver en un cuadro totalmente fantasioso que acababa de bosquejar con la figura de mi madre en el cuarto de estar de mi casa, de nuevo una anunciación Esta vezdesde el punto de vista de la jóven María con Santa Ana despistada al fondo... y de nuevo el precinto...




escena doméstica



Aún tengo otra vuelta de tuerca del mismo tema del "noli me tangere". La frigidez de los sentimientos lo ofrecen todo pero sin dar nada. "Toma lo que quieras, yo no estoy aquí"

Cuando me dí cuenta de todo esto que estoy contando volví a investigar en el significado del texto. Tampoco mucho porque tengo la idea de que las historias que pasan a ser del acervo popular no es necesario ir más allá de la interpretación  que todo el mundo maneja porque entonces dejas de darle el significado compartido. De modo que con la Wikipedia me pareció suficiente. Allí me enteré de que el Evangelio de San Marcos fué escrito en griego y que en su acepción original el despectivo "no me toques " podía ser más bien un "no te aferres" o un "déjame ir". Cristo sufre por el dolor de María Magdalena en su apego hacia él y se le presenta para pedirle con el máximo cariño que abandone su obsesión.




el rosal rojo ahora







1 comentario:

Carlos Leon dijo...

Que buenos, la luz, los colores, el uso de la perspectiva, y algunos inquietantes.

Muy buenos.